Torre Primavera se organiza alrededor de un monolito de concreto que contiene y expresa las circulaciones verticales del edificio. Esta pieza estructural y tectónica actúa como eje compositivo, ordenando el volumen y definiendo su presencia urbana. El proyecto busca intensificar la relación con el paisaje mediante aperturas y planos cuidadosamente orientados hacia el Cerro de la Silla y la Sierra Madre, construyendo una arquitectura que equilibra masa y transparencia. La torre se define por su claridad geométrica, su rigor material y su capacidad de enmarcar las vistas como parte esencial de la experiencia espacial.

